Página de inicio

21/02/07

Cenizas de colores en miercoles

medium_heinrich.jpgLlegando el amanecer del primer dia que daba comienzo al peregrinaje,
cerró sobre su pecho el libro que había sido regalado,
libro en el que estaban escritas mil aventuras,
mil risas, mil alegrias, mil sueños y mil esperanzas,
libro que podía tocar, acariciar y oler,
aquel libro que había dejado de ser un conjunto de puntitos de color sobre un cristal, aquel libro que amaba
solo por lo que significaba.

Apagó el cigarro,
observó detenidamente las cenizas…
el humo se agitaba inquieto,
dibujando en el aire,
retorcidas figuras de colores.

Salio a la calle, las aceras estaban humedas,
aun no amanecía, respiró hondo,
cerró los ojos,
sintió el frio viento de la mañana en la cara,
se puso sus gafas rojas,
la mochila al hombro,
comenzó a caminar sumido en pensamientos,
en recuerdos,
recordó a los amigos del camino,
recordó, recordaba…
sentía una extraña sensación en la tripa,
en el alma,
sintió la mano en el cuello que apretaba
y mientras se perdiá en sus pensamientos…
no lo pensó…
lo sabía, siempre lo había sabido,
lo retrasase como lo retrasase,
era la hora, era miércoles…y era el día de cenizas,
medium_img_52051.jpgse desnudó, tiro la mochila, la ropa y las gafas,
en aquel contenedor y comenzó a correr,
y mientras corria,
pisando aquellos pequeños charcos,
de sus pies salian estrellas de color,
y amaneciendo el hombre se convirtió en piedra
y la piedra era una gárgola,
y una lagrima rodó por sus mejillas.

Entonces, el reloj sin segundero, se paró,
y de repente la calle se lleno de aromas de colores,
teniendo un brillo especial,
oliendo a lo que huele en cada nuevo amanecer,
cuando las ilusiones despiertan,
cuando el mundo se llena de luz.

Y primero, una pantera negra,
de andares arrogantes y mirada felina,
salió de las sombras, se acercó,
y lamió de la piedra aquella lagrima,
acurrucándose a sus pies.
Tras ella, un enorme conejo,
medium_image_f7.jpgde casi dos metros y ojos marrones,
de esponjosa y blanca piel,
con pajarita de topitos de colores
y chistera en la cabeza,
se acercó y lo abrazó,
y dicen que lo abrazó tan fuerte, tan fuerte,
que la piedra se convirtió en cenizas y
que la brisa de la mañana,
elevó las cenizas para que nadie las tocara,
llevándolas a lo mas alto, pero las cenizas, traviesas,
antes de perderse en los recuerdos,
cobraron vida, y sobre la calle,
aquellas cenizas de mil y un color,
por un instante, por un solo segundo,
se convirtieron en guiño,
en un beso y en una flor.
Fin.


____________________________________________________________________________________________

medium_gse_multipart32124.jpg-Abuelito, abuelito, no me ha gustado este cuento- dijo la niña - es para crios pequeños, está lleno de fantasías.

Y el abuelo, meditó, pensó que quizas tenia razon, que ningún murciélago toma café con hechiceras, ni nadie nada con sirenas, que no existen cenas en la que estuvieran Piratas y doncellas, ni Damas venidas de las tierras norteñas, ni el Dueño de mil habitaciones en un castillo, ni una mujer que miraba soles, ni que la alegria lamía caramelos y mucho menos que existiese una dulce pantera, que jamás de los jamases un alma seria de nadie, que no se podia sentir la entrega, que la vainilla siempre sería un helado, que el mundo solo se podía ver de un color y que la mano dura va unida al calzón de cuero.

-Fantasias- repitio el anciano, encendío su pipa,en su alma escuchaba el violín del músico loco, de la pipa salía humo de mil colores que formando dos alas, mientras en la noche se escuchaba el rugido de la pantera, respondió - ¿Tu crees? - y le guiñó un ojo.


19:30 Anotado en Sobre Devaneos,Fenix y Gargolas | Permalink | Comentarios (27) | Trackbacks (0) | Enviar a Email